Un murciano, un cubano y un yonki entran en un bar… Y no, no es un chiste; son los amigos de la película Alien, el octavo pasajero doblados para un ejercicio de Comunicación Audiovisual.
Como estudiantes, currantes, y escritores de nivel siete/ocho, nos han encargado un buen montón de reseñas cinematográficas. Y con eso de que Internet es libre, el futuro, un lugar donde cualquiera puede espiarte y bla, bla, bla, he decidido haceros un regalo.
Como curiosidad, veréis en las notas a pie de página que las fechas de consulta de bibliografía abarcan un margen de más de un mes. Efectivamente, me ha llevado más de un mes ver las películas, documentarme y escribirlas.
Sin duda el sector seguirá creciendo. El problema es que estas ansias de impulsar su crecimiento crearán también la tentación de controlar. Lo hemos intentado con las mujeres, hasta que vimos que no eran de nuestra propiedad. Luego a los niños y los animales… Espero que no nos pase lo mismo con Internet.
La cita vino a colación del Foro europeo de las industrias culturales que se celebró en Barcelona. ¿Y qué pasa cuando te has comportado como una nazi e invitas al divulgador más conocido de España, que con todo seguridad te supera tanto en conocimientos como en apertura mental? Que te la comes.
Aprovechando vacaciones y la escasa atención mediática, aprobaron la “Ley Sinde”, esa por la cual cualquier sitio es susceptible de ser cerrado por vulnerar la propiedad intelectual (algo que contraviene derechos constitucionales como el de citación) sin la previa intervención de un juez. Ya veremos cómo acaba todo esto. Por lo pronto, los propios internautas han empezado a tomarse la justicia por su mano, y tenemos plataformas cono Una desición de 220.000 ciudadanos lidiando por proteger nuestros derechos. Entre otros, el derecho a la copia privada.
Os dejo con el vídeo, sólo porque me divierte ver a la ministra aplaudiendo por puro compromiso y, desde mi punto de vista, perdida por la vergüenza de que una persona cuya carrera profesional la sobrepasa con creces le haya dejado en evidencia.
Todo empezó una mañana en la que me acordé de que el certamen Proyecta09 tendría categoría de spots. Debía de ser marzo, o abril.
El caso es que, en mi opinión, en el CEU el concepto de Apple está mucho más de moda por la cuestión social/comercial que por la funcionalidad real de estos aparatos. En el CEU, y en todas partes. Lo que, desde el punto de vista de la informática profesional, es preocupante.
No sé si alguno se lo tomará como algo más que una lección de modestia, pero yo encendí el PC, y me puse a hacer un anuncio sobre la compañía de Steve Jobs. Una simple lección de modestia, aunque reconozco que con algo de acritud: intenté imitar su estilo “conceptual” (y prepotente).
Estaría bien dejar claro que tener o no un MacBook no te hace mejor persona, pensaba. El genio se lleva dentro, no en el dinero que pagues por tus herramientas; Miguel Ángel preexistió a Apple, y con cincel, martillo y lija hizo más que cualquier esnob multimedia. El hábito no hace al monje. Microsiervos no es un gran blog porque usen Mac.
Además, hay que sumar que el concepto “Apple” engloba varias esferas, desde la arquitectura de software, la compatibilidad, el sistema operativo empleado, las aplicaciones compiladas, la valoración social, etc. Mientras, el concepto “PC” sólo nos dice “estamos en arquitecturas x86, donde probablemente haya Windows”. Comprar “PC” y “MAC” es como comparar un láser de precisión con un libro sobre óptica: tendrán algo en común, pero es que uno no quita al otro. ¿Acaso un Apple, hoy en día, no utiliza arquitecturas Intel y puede llevar Windows? ¿Acaso Microsoft no acordó con Apple la funcionalidad de Microsoft Office en ambas plataformas?
Pero había dicho con acritud, así que debía acentuar esta equivocación, ese error consistente en reducir una esfera técnica a tres palabras: PC contra Mac. La lógica del branding no deja de estar basada en sustituir la realidad por imaginarios emocionales. En otras palabras, en conseguir venderle condones a los curas.
Entonces creé esto:
Y, después, pasó esto:
Efectivamente, me dieron el segundo premio en la categoría. Gané el premio por un spot de Apple que había hecho con un PC. Y no es que quiera hundir a nadie. No detestaría a Apple si contasen la verdad: tener un Mac no es para tanto, más cuando el programa decano de diseño en ingeniería, el AutoCAD, ni si quiera funciona en los “adalides del diseño” bajo Mac OS. Modestia, señores. Modestia.
Sabéis que se me va la pinza, pero en cierta conversación del msn se me fue algo más de lo normal, hablando del CEU…
Yo he visto visto cosas que vosotros nunca creeríais: laca de uñas más allá de la tercera fila, brillar lentejuelas cerca de la puerta de la clase. Pero todos esos momentos se perderán en el tiempo como ofertas 2×1 en Bershka.
Nunca habría imaginado que una paráfrasis de Blade Runner pudiese resumir tan bien una realidad tan cruda. Nada que ver con la teoría del pepino cuántico, enunciada por un servidor meses atrás en una conversación que no debería ser recordada:
Y, ¿sabes qué eso de la cuadratura cuántica del pepino? Consiste en hacer que un pepino esté en dos tiempos diferentes en el mismo espacio, de modo que la matriz A del pepino envejece a una velocidad distinta a la de la matriz B del pepino. Luego lo metes en la caja de Schrödinger y resulta que el pepino, además de estar vivo y muerto a la vez, está crujiente y maduro al mismo… ¿tiempo?
Llegados a este punto, sólo falta una memez más para completar el triunvirato de la estupidez supina que coloca a esta entrada dentro de la consideración de Ralladas++: