Un murciano, un cubano y un yonki entran en un bar… Y no, no es un chiste; son los amigos de la película Alien, el octavo pasajero doblados para un ejercicio de Comunicación Audiovisual.
Como estudiantes, currantes, y escritores de nivel siete/ocho, nos han encargado un buen montón de reseñas cinematográficas. Y con eso de que Internet es libre, el futuro, un lugar donde cualquiera puede espiarte y bla, bla, bla, he decidido haceros un regalo.
Como curiosidad, veréis en las notas a pie de página que las fechas de consulta de bibliografía abarcan un margen de más de un mes. Efectivamente, me ha llevado más de un mes ver las películas, documentarme y escribirlas.
Como siempre, demorándome, sin actualizar demasiado. Pero mejor poco y bueno que una profusión de tontunas que no nos llevan a ninguna parte. Y es que hoy os traigo algo que vale la pena, descubierto sorprendentemente en el telediario de La Sexta.
Bienvenidos a Crónicas Drakonianas: una serie amateur con una temática épico-fantástica que tira p’atrás. Hecho tan solo por “un pequeño grupo de personas, de momento. Gente de distintas procedencias y con distintas formaciones. No hay ningún profesional del medio entre ellas. El núcleo básico de la dirección son Cesc Martinell y Mireia Blasco, rodeados de un equipo de colaboradores”.
Cuesta creerlo cuando se ve el resultado. Por supuesto, no van a darle celos a George Lucas, pero sí a muchos realizadores independientes que se han pasado la vida comprando equipo, buscando subvenciones, robando del cepillo en misa y pidiendo favores, porque se van a dar cuenta de que lo que cuenta, al fin y al cabo, no es vivir en Paramount, sino tener talento, constancia y… ¿he dicho talento? :)
Por fin he visto Avatar. Por fin, sí, si podemos llamar ver a lo que entró por mis ojos con una distorsión rojiazulada. Cómo no, firmada por la prestigiosa marca cacique “Dolby”, inventores del “Dolby Surround“: ese engendro caro para los productores pero de apariencia pobre que consistía en escribir el sonido en los intersticios de las perforaciones del celuloide y que, tras cada reproducción, perdía calidad. Una maravilla.
De entre todos los modelos de gafas, nos tocaron los Dolby 3D. Estoy seguro de que hay mejores. Sin duda. Entre otros problemas, caí en la cuenta de:
* Ciertas distorsiones en los bordes de la imagen y/o en las zonas en las que yo no miraba.
* Pérdida de luminosidad exagerada entre la imagen proyectada y lo que luego salía filtrado por las gafas.
* Dificultad para ponérmelas junto con unas gafas comunes, y sumado a ello excesivos brillos en los cristales de las mías.
* Empastres tridimensionales.
Lo que se lee: si no era porque a menudo tenía la sensación de que no estaba amortizando la película, me revolvía porque “algo está pasando en 3D” pero me costaba entenderlo. Otro handicap fue que, en el bendito cine “en tres dimensiones” echaban en falta el enfoque selectivo (vamos, que lo usaban como en el cine clásico, y si uno se quitaba las gafas se “coscaba” de que la imagen era igual de plana que en el cine común)… lo que no tiene mucha lógica, porque si lo que quieren es emular nuestra percepción real, el enfoque selectivo lo ponemos nosotros. Una tecnología fiel sería aquella que me permitiese a mí enfocar al actor principal o desenfocarlo y mirar los detalles del fondo; como en la vida real, vamos.
Pero, claro, aquí se me lanzan al cuello las mentes creativas. Así que añado: vale, que hagan enfoques selectivos si es artístico, pero yo quiero amortizar la entrada, que para algo he tenido que pedir un crédito.
En cuanto a la percepción tridimensional, la información nueva se utiliza para crear dos sensaciones principales: profundidad y extensión de la pantalla hacia los espectadores. Ya os digo, que por lo lamentable de mi experiencia creo que lo vi en dos dimensiones y media, todo muy opaco, entendiendo cierto volumen pero sin exprimirlo al máximo. Me dio bastante pena. Lo más “subversivo” (y no mucho, porque ya había asistido a un par de proyecciones en parques de atracciones) fue el gato de Alicia en el país de las maravillas (2010) saliendo de la pantalla.
¿Sobre Ávatar? Lo que ya os podéis imaginar: todos los tópicos inimaginables, novedades, etcétera, ya están dichas. Yo únicamente propongo una sinopsis alternativa: zoofílico trastornado amenaza el tejido empresarial neocapitalista… “y son azules”.
¿Qué te puedes encontrar haciendo zapping radiofónico a las cuatro y veinte de la madrugada de un viernes por la FM valenciana? Claramente, algo que escribiste hace cuatro años en la Frikipedia.
Parece imposible, pero es real. ¿Qué probabilidades había de que mi sintonización aleatoria coincidiese con la redifusión exacta en el momento exacto de la emisión? Ni idea, pero molesta.
El caso es que aprieto el botón y empiezo a escuchar…
…MacGyver es el casanova más exitoso de todos los tiempos. En cada capítulo de su vida, emitidos estos por la Fox en un principio, ayuda a un mínimo de una mujer a salir de cualquier aprieto utilizando sus herramientas (en su defecto, se las gorronea a otros)…
Claro, en este momento ya empiezo a sospechar. “¿Qué mamonadas son ésas? Sólo un imbécil como yo las escribiría”. Y sigue:
Lamentablemente, MacGyver parece tener tendencias hacia el celibato y, por el momento, se desconoce que se haya casado con ninguna. Cuantas más mujeres conoce, menos se las liga… únicamente las salva y se va buscando más. ¿Qué hombre es capaz de hacer eso sin recurrir siquiera al onanismo? Está claro: MacGyver.
Entonces comenta la palabra “onanismo“, momento en el que yo me salgo de mis casillas. Claramente, porque sé muy bien lo que significa, porque siempre la uso en lugar de su grotesto sinónimo: la masturbación. Para más INRI, eso de “cuantas más mujeres conoce, menos se las liga” sabía de muy buena tinta que era… coñe, ¡que era mío!
Así que visito la Frikipedia, y me meto en el artículo de MacGyver, y me voy al apartado MacGyver y las mujeres, y ahí está todo, incluido lo que había seguido leyendo el comentarista (algunas cosas mías, y otras no). También he comprobado el historial del artículo para constatar que realmente la aportación era efectivamente mía y no de otro. Además, yo fui quien puso las primeras fotos del muchacho en el artículo, quien lo lució y lo enfocó hacia lo que es ahora. Y así me lo paga un comentarista deportivo, saltándose la ética profesional, fusilando a la hija de Krusher (el fundador) y “olvidándose” de citar a la fuente antes y después de su fusilamiento. Porque, si obras por radio, es de buen ver eso de decir de quién vas a hablar, hablar, y repetir de quién has hablado para los que se han sumado en medio de la emisión.
Y ahí queda. Supongo que nos copiaron el 21. Yo dejo constancia de que el viernes 22 de enero de 2010, sobre las 4:18 AM, en Radio Sport Valencia (91.4 FM) nos trillaron los escrito. Así va bien el periodismo, aprovechándose de los textos libres para saltarse “clausurillas” como la correcta citación de la autoría.
Para darles ejemplo, a mí me hicieron una entrevista en UPV TV y tuve el decoro de subirla con las correspondientes indicaciones:
No es tan difícil, “profesionales”. Y lo más triste es que no es la primera vez que alguien coje algo mío, me quita la firma y lo coloca como si lo hubiese hecho “El Señor Internet”. Una cosa es que la cultura sea libre, y otra que no se reconozca a los autores. En otro caso, cierto fotomontaje fue editado adrede para retirar una firma de menos de 10 didots con el nombre de mi web, en claro y en una esquina. Manda eggs…