Sabéis que se me va la pinza, pero en cierta conversación del msn se me fue algo más de lo normal, hablando del CEU…
Yo he visto visto cosas que vosotros nunca creeríais: laca de uñas más allá de la tercera fila, brillar lentejuelas cerca de la puerta de la clase. Pero todos esos momentos se perderán en el tiempo como ofertas 2×1 en Bershka.
Nunca habría imaginado que una paráfrasis de Blade Runner pudiese resumir tan bien una realidad tan cruda. Nada que ver con la teoría del pepino cuántico, enunciada por un servidor meses atrás en una conversación que no debería ser recordada:
Y, ¿sabes qué eso de la cuadratura cuántica del pepino? Consiste en hacer que un pepino esté en dos tiempos diferentes en el mismo espacio, de modo que la matriz A del pepino envejece a una velocidad distinta a la de la matriz B del pepino. Luego lo metes en la caja de Schrödinger y resulta que el pepino, además de estar vivo y muerto a la vez, está crujiente y maduro al mismo… ¿tiempo?
Llegados a este punto, sólo falta una memez más para completar el triunvirato de la estupidez supina que coloca a esta entrada dentro de la consideración de Ralladas++:
Este fin de semana he asistido al taller del Dr. Nopo sobre fotografía estenopeica, con motivo de la inauguración del colectivo fotográfico. “Casualmente”, coincidía con el Pinhole Day :)
En primer lugar, lo que hemos hecho ha sido fabricar la cámara estenopeica: un recipiente pintado de negro, con una perforación cuidada en un lado, sellado a cal y canto con la película dentro. En mi caso, me han dado un bote de pintura ya imprimado, lo hemos taladrado y he tapado el “butrón” con una chapa de Coca-Cola refresco a la que le había practicado una enanísima y minuciosa perforación, a modo de estenopo. He encontrado un vídeo que explica cómo fabricaros el “trasto”, para que no tengáis que sufrir mi retórica:
Sin embargo, he de deciros que eso de dejarla abierta 15 segundos es algo muy relativo. En el enlace sobre la cámara que he puesto antes encontraréis más pistas sobre cómo calcular cuánto tiempo debe de estar el obturador (también llamado cinta aislante) abierto. Con un papel de 3 ASA, yo he llegado a estar tres minutos y medio con la cámara abierta. En la fotografía de arriba, noventa segundos.
En cuanto a los materiales de revelado, podéis comprarlos en cualquier tienda de fotografía profesional o por internet. El papel y los líquidos no cuestan más de 30€. El paro es prescindible si no pensáis hacer nada serio. Podéis ver mis primeros resultados, donde usé un equipo muy rudimentario y cámaras antiguas. Claro está, que en la nueva cámara y con un estudio mejor equipado la diferencia se nota.
En definitiva, si queréis practicar esta modalidad, sabed que es relativamente barato, y que también es muy experimental. Podéis calcular tiempos de exposición y proporciones de la cámara, aunque a fin de cuentas acabaréis intuyéndolo todo. Os diré que aprendí que cuanta más distancia focal exista entre el estenopo y la película, más teleobjetivo conseguiréis; cuanto más cerca esté, más se aproximará a un gran angular. Con un poco de imaginación, seguro que sacáis nuevas ideas:
Nadie destroza más el periodismo que los periolistos de la prensa sensacionalistarosa, “deportiva“, o amarilla, o ya puestos verde mugre. Esto sí, con respeto para la gente que no tiene otra forma de ganarse el pan que no sea destrozar un oficio. Con respeto, pero también con la amargura de ver cómo día a día la información pierde credibilidad, y gente que lleva dos décadas en puestos importantes empieza a senilizarse prematuramente, a ser becaria en un segundo advenimiento de lucidez áspera y costrosa.
Karmele Marchante: empezó siendo periodista. RIP.
Sobre esos que hablan de Deporte cuando quieren decir Fútbol (o Imbecilización), se podría escribir más de un tomo (y más de cuatro) de gazapos lingüísticos, tópicos de cajón y clichés pseudointelectuales. Lo siento, hay que admitirlo: Cervantes está llorando en la tumba. ¿Por qué queréis hacerme daño intentando pareceros a las noticias del corazón? ¿Qué os ha hecho la Real Academia? ¿Sabéis que en base a es un barbarismo? ¿Cuántas veces hay que repetir la palabra derby, pichichi o goleada para ser de vuestro club? Y, por favor, ese tono… ¿tomáis unas pastillas de colores antes de cada des-informativo?
Mi consejo es que creéis un programa anexo (como algunos ya estáis haciendo para evadir la legislación sobre cuotas de publicidad en pantalla -¿Eh, Pola&Co?-), pero visualmente distinto (para no engañar a la gente con que eso es el telediario, y que el significado de éste no acabe por diluirse como ya estáis haciendo). Luego, le ponéis un nombre estúpido, como “This is Fútbol, en base a la RAE”, y dejáis que en el telediario de hable de deporte: rugby, hockey, lucha canaria, ajedrez, atletismo, escalada, tennis, judo, karate, rally… aderezado con un sobrio resumen de la jornada futbolística.
Dale al play y alucina pepinillos periodísticos. No es que esté en contra, es que me han sorprendido.
Quiero dedicar este párrafo a la COPE y a la SER. Politizar la información no es fomentar la pluralidad, sino contribuir a la división entre los oyentes potenciales de sendas cadenas. Y el slogan de la COPE, “Somos libres” sólo me recuerda a una cita, y no recuerdo de quien (y tampoco me lo invento), que decía algo así como:
Los que celebran su libertad son posiblemente los más esclavos.
Y no falta razón, porque la COPE no es libre: está sometida a la ideología de sus accionistas, entre ellos la Conferencia Episcopal Española. COPE… “Seamos sinceros“.
Llegados a este punto, te estarás preguntando por qué un bloguero sociópata ha comenzado a despotricar sobre quién sabe quién. Porque han colmado el vaso, sencillamente. Porque que unos periodistas ofrezcan comprar una niña para crear polémica es una carne muy dura de tragar. Seguramente alguien me diga “No, no eran periodistas, era una jeque”. Y yo le diré: “Que sí, que sí…”. Sea quien sea, ávidos han estado los amiguitos de The Sun, a la espera para reportar cómo una familia que ha pasado de la miseria al éxito se estrella contra el suelo sin asfaltar de la India. Lamentable es que luego se autoproclamen periodistas.
Para algunos un genio, y para otros un completo desconocido: así es Terry Pratchett, padre del Mundodisco. Para los primeros, no hacen falta presentaciones; para quienes lo ignoren, no quedaría nada mal hablar de él. Nada mal, nada mal…
Yo díría: junta El Señor de los Anillos, todo el underground sajón, Historia y lo más satírico del ser humano, y tendrás alguna de las novelas que este británico lleva escribiendo desde hace más de veinticinco años. Para entendernos, basta con decir que el espacio principal donde suceden sus historias es un disco montado sobre cuatro elefantes, sobre una tortuga que viaja por el espacio, poblado de gente que no entiende cómo alguien sería capaz de vivir en un mundo esférico (porque, obviamente, los de abajo se caerían).
Así es él. Una de mis grandes carcajadas (sin sentido, supongo, para el resto de humanos) fue la que solté al leer “A veces es mejor encender un lanzallamas que maldecir la oscuridad”. Y no es por la burrada, sino porque la frase es una respuesta inteligente a un refrán popular que utiliza Carl Sagan en El mundo y sus demonios que cita “Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”.
No quiero hacer un panegírico del autor, pero desde luego me parece una persona que se dibuja con sus palabras, y desde luego sus palabras están bastante bien trazadas. Sus citas nos dan un perfil lúcido de cómo es él:
El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas.
Las posibilidades de una entre un millón salen bien nueve de cada diez veces.
Emplear el sarcasmo con según que gente es como atacar un castillo con merengues.
De momento me he leído, más o menos en éste orden: Dioses Menores, El color de la magia, Mort y Eric. ¿Próxima parada? La verdad. En realidad existe una línea argumental, pero como las novelas son conclusivas se puede leer primero la segunda parte y luego la primera, y pensar que hemos estado viviendo en un flash foward y ahora estamos entendiendo el “cómo llegaron hasta ahí”.
Y para acabar, os dejo con un vídeo de la aventura gráfica clásica:
Creo que lo mejor, antes de nada, es dejarlos el vídeo:
Sí: lo que acabas de ver es posible, y eso significa que ninguno de nosotros derrotará jamás a este maestro Komoseyame, curtido en el Budo a base de podar árboles con su queridísima katana.
Desde luego, no sólo es increíble lo que hace, sino que los propios japoneses alucinen con su folklore. Aquí sería algo así como ver al Juli toreando sin estoque, arrancándole la médula espinal al pobre toro con las manos, para después decir mientras le separa la cabeza a mordiscos: ¿A que mola, ojú?
Claro está, que los japoneses no necesitan putear a ningún animal para alucinar. Sólo, “y por motivos científicos”, matan unas cuantas docenas de ballenas de vez en cuando cada dos por tres.
Creo que tengo un plan: le voy a lavar el cerebro a Mr. Samurai para que corte a toda la casta torera y a todos los balleneros en pedazos, y luego haga sushi feliz. Si veo eso, podré morir tranquilo.