Llevaba bastante tiempo sin descubrir una canción realmente nueva y que me hiciese vibrar.
Me iré por las ramas: la gente suele pensar que lo barato sale caro, y que lo gratis es genéticamente malo. Hace tiempo descubrí Jamendo, donde los artistas licencian su música bajo CreativeCommons y permiten su descarga libre. "Algo así no puede ser muy bueno, porque la gente que hace cosas gratis no les presta mucha dedicación… es pura lógica económica", dirán algunos. Yo, y quiero reconocerlo, pensé en un principio que serviría de plataforma para que artistas electrónicos y de facto fabricantes de música fácil subiesen sus obras.
Pero estaba equivocado. El arte es como el Universo entero, lleno de tinieblas y bajas densidades; y, entre todos los abismos de oscuridad, resplandecen infinidad de cuerpos celestes, unos obvios promocionados por la casuística y que podemos ver ante nuestros ojos, otros ofuscados por sus extrañas propiedades o por las inmensas lentes gravitacionales de sus allegados. Creedme, que todo aquello que desconocíamos resulta mucho más maravilloso que todo aquello que nos han obligado a ver.
Anoche entré en Jamendo y, mientras mi ordenador analizaba una unidad de Atropulse, yo detecté un pulso emocional a través del sonido. Me siento como William Parsons redescubriendo la Nebulosa del Cangrejo.
Porque la música libre también es arte, y porque en ocasiones es todo el arte que nos queda: Sad Robot, de Pornophonique:
Nota: el segundo y tercer día de "El nou model musical" los publicaré, a ser posible, este viernes. Es una cuestión de falta de tiempo.
También os he conseguido la letra, que talvez nos esté descibriendo a Wall-E (fuente):
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